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domingo, diciembre 17, 2017

3 consejos que te ayudarán a alcanzar la felicidad

Al mal tiempo buena cara es un dicho muy común. Resulta ser, además, una actitud muy verídica a la hora de afrontar los problemas que puedan suscitarse en nuestras vidas. Actualmente, existen múltiples razones para padecer de ciertas enfermedades anímicas como la ansiedad y la depresión. Los conflictos, preocupaciones y situaciones que se presentan parecieran tornarse cada vez más complicadas. 
 


En ocasiones da la impresión de que a pesar de los avances de la ciencia y la tecnología, que se supone simplifican nuestras vidas. Cada vez tenemos más problemas. ¿Por qué? Cada día necesitamos más y cada vez resulta más complicado obtener las cosas nuevas que vamos necesitando. De esta manera, alcanzar la felicidad puede verse comprometida. Sin embargo, sí existe una poderosa clave para alcanzar el bienestar…

Recordemos que un hombre es tan rico como necesidades tenga. Es decir, una persona que tiene muchas necesidades y el dinero para satisfacerlas es rico. También, lo es aquel que no necesita nada así no tenga dinero.

La revista Time ha compartido un listado de consejos sobre cómo ser más feliz. Los mismos, están basados en estudios relacionados. A continuación, Phrònesis te cuenta más sobre este interesante tema… 

La influencia negativa de las redes sociales…

Mucho se ha dicho sobre la influencia negativa de las redes sociales sobre la salud mental y psicológica de las personas. El pasar mucho tiempo en estas ha dado como resultado un incremento en la ansiedad de las personas. Vivir a través de estos canales de comunicación viendo la vida supuestamente perfecta de otros genera depresión.

En las redes sociales la mayoría de las personas publica solo los aspectos positivos de su vida. Es por ello que se crea una falsa felicidad en torno al uso de estos medios de comunicación. Muchas de estas se ven en la obligación de mentir sobre sus verdaderas vidas para no quedarse atrás de los demás. Fingir a través de fotos que todo es perfecto. Al final solo puede traer consecuencias negativas. Sobre todo en los jóvenes y adolescentes.

Los problemas de autoestima son de los más comunes. El uso de filtros y programas que alteran las fotografías solo empeora la situación. A través de las redes nos mostramos al mundo como queremos ser más no como realmente somos.

Consejo 1:

Es por ello que, la revista Time nos deja un primer consejo para alcanzar la felicidad plena: “Explora la vida que existe más allá de las redes sociales”. Vive la realidad a través de tus vivencias y no de las redes o medios digitales. El contacto con las personas cara a cara es necesario para poder ser nosotros mismos.

El buen uso del dinero…

El dinero no da la felicidad, aunque ayuda a obtener tranquilidad. Nadie está exento de pasar por problemas económicos. Y cuando nos encontramos envueltos en circunstancias financieras negativas, la tranquilidad se esfuma. Lamentablemente vivimos en un mundo material. En el cual el dinero es necesario. Sin embargo, está comprobado que el dinero no da una auténtica felicidad. Si este fuera el caso no sería una realidad el suicidio de famosos y artistas millonarios.

Resulta que el vacío existencial que sienten algunos no logra llenarse con dinero. Lo auténtico en la vida no tiene precio y no puede comprarse. Por eso, la importancia de hacer un buen uso del dinero. Este más allá de permitir comprar cosas materiales que ocupan espacio puede ser la llave para vivir experiencias maravillosas que alimenten el espíritu.
 
Consejo 2:

La revista Time, aconseja: “Utiliza el dinero para invertirlo en ti. Compra tiempo libre”. Viajar, conocer personas nuevas y descansar. Son solo algunas de las cosas que el dinero nos permite lograr. Usa el dinero para comprar experiencias y buenos momentos que te permitan de alguna manera vivir. 

El perdón es la llave que abre la puerta a la felicidad…

El perdón libera. Es más fácil y sano soltar las cargas que te atan espiritualmente. Perdonar y dejar ir es la mejor medicina para el alma. Si te quedas con el rencor y resentimiento, será casi imposible que alcances la felicidad. Aquellos que hacen uso del don de perdonar son las personas que llevan una vida más tranquila y feliz. La negatividad trae consecuencias muy serias para la salud.

El perdón es sinónimo de fuerza. Se necesita más decisión y determinación para perdonar que para guardar odio en el corazón. El odio es una barrera que causa infelicidad. Mientras cultives esa clase de sentimientos en ti jamás lograrás estar en paz y por ende nunca podrás vivir tranquilo. La felicidad significa llevar una vida equilibrada y llena de gozo. El perdón es la mejor manera de lograrlo.
 
Consejo 3:

Según la revista Time una de las claves para ser feliz en la vida es seguir este consejo: “No dejes que el rencor y el resentimiento ganen. Aprende a perdonar”. En este aspecto entran en juego diferentes técnicas que ayudan a lograr dicho cometido. La meditación y la oración son las más comunes.

Phrònesis

sábado, diciembre 16, 2017

¿Cómo afrontar las situaciones de estrés?

Como se ha definido en anteriores columnas, el estrés consiste en una activación fisiológica y psicológica que nos perturba y nos afecta en la posibilidad de afrontar determinadas situaciones que son percibidas como amenazantes o que superan nuestros propios recursos. Sin embargo, la psicología ha demostrado que más que el potencial amenazante de una situación, es la percepción que tenemos de esa situación la que nos genera respuestas de estrés que afectan de manera decidida la posibilidad de superar un asunto demandante en nuestra vida.


Si es así, el manejo del estrés no se remite solo a evitar o controlar las situaciones que percibimos como desbordantes de nuestros propios recursos de afrontamiento, sino también al desarrollo de habilidades personales que bloqueen las respuestas de estrés y por ende incidan positivamente en nuestro desempeño y bienestar emocional.
Según Buendía (1993), las estrategias de afrontamiento cumplen dos funciones básicas para el manejo del estrés:
  • Modificar la situación o el acontecimiento estresante: Se pretende modificar la relación descompensada entre el sujeto y su entorno mediante la modificación de las características del hecho amenazante, buscando así disminuir la perturbación generada. El cambio esperado es externo a la persona.
  • Regular los estados emocionales provocados por las situaciones o acontecimientos estresantes. La pretensión es producir cambios en la persona (y no en el acontecimiento) para neutralizar las respuestas de estrés. Se hace una revisión interna de las estrategias de afrontamiento, buscando neutralizar las reacciones de estrés.
De lo anterior se desprende que las estrategias de afrontamiento tienen una funcionalidad referida al manejo eficaz de las demandas percibidas como estresantes, para anticiparse, neutralizar o disminuir las respuestas de estrés. Si la estrategia cumple con su cometido, es reforzada y tiende a mantenerse y fortalecerse en el repertorio de respuestas del sujeto. Sin embargo, si no cumple con su objetivo, de manera defensiva el sujeto intentará nuevos recursos que, en caso de persistir las manifestaciones de estrés, podrán llevar a la persona a hacerse más vulnerable ante las situaciones problemáticas, estableciéndose un proceso en espiral que redundará en un deterioro del funcionamiento psicológico, personal y social, y por ende del desempeño general de la persona.
Ahora bien, el mantenimiento de las estrategias de afrontamiento no está definido solo por la eficacia de la estrategia frente a la disminución efectiva del estrés, sino además por la percepción que la persona tenga de éstas. Por ejemplo, el consumo de cigarrillos es visto por el fumador como una estrategia para la neutralización de las respuestas de ansiedad, pero en realidad es un mantenedor de las mismas en tanto se convierte en un estímulo externo de dependencia para sentirse mejor, lo cual genera mayor ansiedad por la necesidad de adquirirlo.
A continuación se propone un listado de las estrategias de afrontamiento más comunes para hacer frente al estrés, y que pueden resultar positivas o negativas según el efecto que produzcan de disminuir o perpetuar el mismo en las personas.
Dentro de las estrategias que pueden considerarse como negativas frente al estrés, se encuentran:
  • Negación: No aceptación de un problema o dificultad real por parte del sujeto, poniendo en escena estrategias de evitación frente al mismo. Es una estrategia negativa en tanto la persona ignora la situación problemática, lo que le lleva a no poner en ejecución acciones reparadoras o de superación de los obstáculos.
  • Conformismo: Pasividad derivada de la percepción de no controlabilidad del hecho, por lo que la persona opta por esperar el desenlace de la situación. Es negativa en tanto lleva a asumir una actitud de espera pasiva, en la que la situación debe resolverse por sí misma, ante la percepción de incapacidad o baja autoeficacia de la persona.
  • Refrenamiento del afrontamiento: Aplazamiento de todo tipo de afrontamiento hasta tanto no se considere que se tiene información suficiente o a que llegue el momento considerado oportuno para actuar frente al hecho. Es lo que se denomina como procrastinación, en donde se “deja para mañana lo que podemos hacer hoy”.
  • Respuesta paliativa: Se buscan estrategias paliativas que disminuyan la carga emocional del estrés, como fumar, beber, comer en exceso, etc. Que pueden producir una sensación de alivio inmediato, pero que son mantenedoras o reforzadoras de las respuestas de estrés por no atacar en sí las raíces del problema.
  • Impulsividad: Emisión de respuestas impulsivas frente a las situaciones generadoras de estrés. Es como “actuar sin pensar”, dejándose llevar por las primeras reacciones. Puede conllevar a conductas como agresividad, pérdida del control sobre sí, problemas en la relación con otros, dificultades de desempeño y equivocaciones al decidir las formas de solución de los problemas.

Las estrategias que resultan positivas frente al manejo del estrés y que por lo general conllevan a una mayor agilidad en la resolución de los problemas, son:
  • Planificación: Se incluyen esfuerzos para modificar la situación mediante un análisis racional que lleva a un plan de acción frente a las demandas de la situación. Consiste en definir paso a paso las acciones necesarias para superar el problema.
  • Control emocional: Su finalidad es regular y canalizar los sentimientos negativos derivados de la reacción de estrés. La persona desarrolla estrategias de regulación emocional como relajación, control de respuestas, manejo de los impulsos, entre otras.
  • Búsqueda de apoyo social: Tendencia a buscar a otros para obtener ayuda, apoyo o consejo para hacer frente al problema. Consiste en acudir a personas cercanas, como familiares, amigos o compañeros, con quienes se tenga la suficiente confianza para compartir los problemas. En casos más complejos, se recomienda buscar apoyo profesional, con personas capacitadas y calificadas para atender estas situaciones.
  • Reevaluación positiva: Se busca crear un nuevo significado del problema, destacando los aspectos positivos del mismo. Se busca cambiar el foco de atención en la situación, referido solo a lo negativo, y buscar los aspectos positivos que pueden obtenerse del hecho. Recordar que cada experiencia, por negativa que sea, es un motivo de aprendizaje.
  • Hobbies y desarrollo de actividades placenteras: Cada persona debe reconocer actividades que le generen satisfacción personal y sirvan de distanciamiento frente a las respuestas de estrés. Acá se pueden incluir actividades deportivas, recreativas, sociales, artísticas, ambientalistas, de autocuidado, de ocio y de uso del tiempo libre en general.
Para favorecer el manejo adecuado del estrés, cada persona debe reflexionar en torno a las tendencias de acción que le caracterizan al enfrentar situaciones demandantes o amenazantes de su equilibrio y bienestar personal y preguntarse sobre las consecuencias que estas acciones traen para su vida.
Lo primero es reconocer que algunas de las formas tradicionales que tenemos para hacer frente a los problemas no resultan eficaces o positivas para nuestra vida, y que por el contrario, se convierten en factores de mantenimiento y fortalecimiento de nuestras respuestas de estrés. Por otro lado, hay estrategias que ayudan a disminuir las reacciones de estrés y sus efectos negativos en nuestras vidas, lo que nos debe llevar a buscar cómo fortalecerlas y convertirlas en hábitos cotidianos que nos permiten llevar una existencia más calmada, más relajada y con mayores probabilidades de éxito para superar las dificultades.
Y lo más interesante, debemos entender que estas estrategias, positivas y negativas, están bajo nuestro control, antes que sea el estrés el que controle nuestra vida

 Dr. Rodrigo Mazo Zea

viernes, diciembre 15, 2017

Nuestro lenguaje interior

El lenguaje no es solamente la comunicación verbal, son una serie de símbolos que el cerebro interpreta y regula no solo para establecer un nexo con otros sino con nosotros mismos. Normalmente con los demás usamos palabras, gestos, actitudes, expresiones faciales y corporales que le dan énfasis a ese lenguaje verbal. 
 


¿Entonces cómo hace el cerebro para darle sentido a lo que pensamos?

El cerebro desde luego que usa las palabras como un medio para conectarnos con lo que expresan los demás, pero nosotros no pensamos con palabras, se integran contenidos completos que permiten condensar el pensamiento, en forma global y no literal.

Existen muchas formas de lenguaje: verbal, escrito, simbólico, convencional, abstracto, háptico, musical, matemático, de señas. Y en cada una de sus expresiones existe un fondo de comunicación y de sentido que nos entrelaza o nos aísla.

El lenguaje verbal tiene contenido, significado, expresión, comprensión, ritmo, medida, entonación, prosodia, musicalidad, representación y afecto.

Si se aprende tardíamente una segunda lengua, la decodificación se hace lenta y las pausas aparecen, para confirmar lo que queremos decir, llevar a palabras nuestros pensamientos. La fluidez mental no necesariamente implica una velocidad de expresión o locuacidad. 

¿En dónde se encuentra el lenguaje en nosotros?

El cerebro tiene áreas especializadas para manejar ciertas funciones, como el movimiento de los labios, el manejo del aíre cuando hablamos, la movilidad de la lengua, activar nuestras cuerdas vocales, y para relajar algunos músculos y activar otros. Y otras áreas para comprensión, manejo del tono de la voz, sentido de las palabras, comprensión no solo de lenguaje verbal sino todo tipo de expresión y ambas se combinan para la lectura y la escritura.

Pero no son solamente esas dos zonas –áreas de Broca y de Wernicke-, se conectan con nuestro cerebro emocional para darle sentido sino también entendimiento. Además hay conexiones visuales para la lectura y táctiles para descifrar con la piel o la sensibilidad de los dedos un texto escrito en Braille—lenguaje de los ciegos-, o si nos escriben en la espalda o en la mano.

También se necesita voluntad para expresar lo que queremos, esa zona está en nuestro lóbulo frontal. Para decir adecuadamente, con elegancia, o medir los impulsos cuando estamos enojados, el cerebro emocional tiene un control en la parte más anterior de ese lóbulo frontal—la corteza prefrontal-, de esta manera controlamos lo que no quisimos decir en un momento de rabia o de ofensa.

Otra cosa es la memoria, que puede ser verbal, escrita, visual, sensorial y ejerce funciones en el desarrollo de las habilidades del lenguaje para escoger sustantivos, sinónimos, antónimos, y elegir las mejores palabras para darle magnificencia al lenguaje en todas sus modalidades.
 
¿Cómo se sabe que no pensamos con palabras?

Sabemos que no pensamos con palabras porque cuando ocurre un accidente que compromete el cerebro o una enfermedad cerebrovascular (Ictus), las personas pierden la expresión del lenguaje sin perder las capacidades dentro de su cerebro para comprender, idear, innovar y reconocer otros tipos de formas del mismo, como las señas o los símbolos, incluyendo otros tipos de lenguaje como el musical. 

¿Entonces cómo así que no pensamos con palabras?

Un ejemplo de la comprensión global o Gestalt sería “caperucita roja”, la persona que se sabe el cuento integra todo como un contenido. No necesitamos escuchar el relato de nuevo para generar toda la información que llevamos del mismo. Cuando pensamos lo hacemos mediante estos contenidos globales. No repetimos verbalmente: “voy a ir al banco a realizar una transacción”, a menos que estemos dando una explicación de lo que pensamos realizar.
 
¿Cómo se configura nuestro lenguaje interior?

Bajo estas premisas tenemos todo tipo de información del lenguaje interior. Analizamos, ideamos, programamos y solamente nos referimos a palabras cuando vamos a utilizarlas en una argumentación como cuando nos preparamos para decirle al jefe que merecemos un aumento de sueldo. Aquí el ensayo mental se tiene que producir mediante palabras.

El lenguaje interior se contamina porque dejamos que entren contenidos de todo tipo. Cuando vamos a salir en el vehículo, nos adelantamos a la ruta, generamos al mismo tiempo la llegada a la oficina, o interpretamos el leve dolor de cabeza. En ese transcurso pasamos de un tema a otro de acuerdo a las prioridades.

¿Cómo se organiza el lenguaje interior?

Un pensamiento organizado, coherente, impecable, es aquel que se usa de acuerdo a la necesidad apremiante de realizar una actividad productiva o también lúdica. Nuestro cerebro deja que llegue información irrelevante que nos desconecta del medio.
 
¿Se puede aprender a pensar?

Desde luego que sí. Tenemos que hacer uso de nuestra corteza prefrontal—aquella parte de nuestro cerebro que sirve para funcionar adecuadamente, es decir nuestro cerebro analítico-. Mediante la resolución de problemas vamos desechando el “pensamiento basura”, el cual no resuelve nada. Si pensamos en que nuestro hijo presenta un catarro, estando nosotros en la oficina, es mejor llamarlo para saber cómo está que demorar la acción pensando en las complicaciones posibles de una infección respiratoria.
 
¿Se pueden seleccionar los pensamientos?

La selección adecuada de los mismos se llama pensamiento crítico, y consiste en el análisis rápido de ellos para encontrarles utilidad y que no se devuelvan después de resueltos. Como cuando nos desvelamos, que llenamos la cabeza de posibilidades y eventos, que se vuelven una telaraña de decisiones sin una coherencia adecuada.
 
¿Puedo aprender pensamiento crítico?

Desde luego, la rutina en un evento mental para volverse eficiente, necesita primero que todo identificar la utilidad y coherencia del pensamiento. Se deben resolver uno a uno los elementos, problemas o cuellos de botella, y ponerlos en su prioridad. Si cuando me estoy bañando para ir al trabajo, estoy resolviendo la ruta para llegar al mismo, es mejor desecharlo y hacerlo cuando estemos sentados en el auto.
 
¿Qué puedo hacer si se me vienen pensamientos no trascendentales?

Si tiene preocupaciones estas son la primera causa para evadir el pensamiento. Resuelva inmediatamente y siga para adelante. Si tiene dudas sobre si su hijo llegó o no llegó en la noche, no se quede pensando, levántese y verifique; si no está en su cama, llámelo y resuelva la situación. Pocos problemas se resuelven pensando en ellos.
Hágase usted mismo estas preguntas
  • ¿Por qué estoy pensando en este tema?
  • ¿Son de utilidad inmediata mi pensamiento o mis dudas?
  • ¿Ya había resuelto esta duda?, no voy a pensar en ella otra vez.
  • ¿Y si resuelvo esto más tarde? Mejor me dedico a lo importante.
  • ¿Qué soluciono pensando en esto?
  • ¿Es un problema que puedo solucionar yo o depende de otros?
  • ¿Tiene realmente solución el problema? Pasemos a otra cosa.
  • ¿Es necesario resolver lo que estoy pensando o lo dejo para más tarde?
  • ¿Para qué? Es una pregunta eficiente, para qué piensa en algo que no le va a reportar utilidad o que simplemente no es de su competencia. Además genera una ansiedad que se vuelve creciente cuando el pensamiento da vueltas y vueltas sin encontrar soluciones que, a su vez, las tiene que tomar otra persona.

Pasamos la vida de preocupación en preocupación, pensando en eventos pasados y futuros que no hacen parte ya de la realidad resolutoria. Dejarnos llevar por las cosas fuera de nuestro alcance hacen el presente irrelevante, porque caminamos sin mirar, oímos sin prestar atención y deambulamos sin un rumbo definido.

El lenguaje interior y el pensamiento crítico son dos pilares de desarrollo del cerebro inteligente que promueve el Neuromanagement-aplicativo. La utilización a nivel empresarial es esencial en los procesos de formación e implementación de la resolución de problemas.

Dr. Rodrigo Isaza Bermúdez

jueves, diciembre 14, 2017

10 claves para vivir sin estrés

Seguramente, tras leer el título, te estés imaginando en una playa paradisíaca alejada de cualquier tipo de bullicio o ruido de la ciudad. Hamacas, arena, agua cristalina, frutas deliciosas… 

 
Para vivir sin estrés no hace falta irse tan lejos, ni soñar con imposibles. En este artículo te damos 10 claves básicas para que aprendas a disfrutar y a ser feliz con lo que tienes.

“Algunos están dispuestos a cualquier cosa, menos a vivir aquí y ahora”.
-John Lennon- 

Simplifica: menos es más

A veces, cuando tenemos un problema que no sabemos resolver, le damos vueltas y vueltas en nuestra cabeza. Si no nos atrevemos a enfrentar nuestras dificultades, normalmente buscamos excusas y explicaciones enrevesadas para huir de ellas.

La solución es coger el toro por los cuernos y actuar. Normalmente, la manera más sencilla de solventarlo es yendo al grano. 

Practica el optimismo

Ser optimista es ver el lado positivo de las cosas, a pesar de ser consciente de que las desgracias, las injusticias y los contratiempos ocurren. Hay acontecimientos que no podemos cambiar, que simplemente vienen así y hay que aceptarlos. Pero lo que sí está en nuestra mano es la manera en la que nos los tomamos y la actitud con la que enfrentamos lo sucedido. En definitiva, lo que nos aportan y enseñan.

Por eso, si eres una persona negativa, puedes probar a forzarte un día a ver todo lo bueno que tienes alrededor. Tu familia, tus cualidades, potencialidades, lo que has conseguido… Aunque te parezca absurdo y ridículo al principio, con regularidad y constancia, terminarás acostumbrando a tu cerebro a que se plantee la vida de otra manera.

Mejora tu autoestima

¿Estás contento con tu relación contigo mismo? ¿Te tratas bien? ¿Te cuidas? Es difícil estar en armonía con el resto de personas de tu alrededor, si no lo estás contigo. Deja de ser tan exigente y de autosabotearte.

Ámate, quiérete por cómo eres y por quién eres. Si tu autoestima está fuerte, el optimismo saldrá solo y tu calidad de vida mejorará enormemente.

“Confía en ti mismo. Sabes más de lo que crees que sabes”.
-Benjamin Spock- 

Hábitos saludables

Para vivir sin estrés es necesario cuidar mente y cuerpo. Ya sabemos que ciertos hábitos como comer a deshoras o el consumo de alcohol y drogas perjudican nuestra salud. Prueba a comer más moderadamente, a eliminar ciertos productos con demasiadas grasas o azúcares, a hacer deporte regularmente y a dormir bien. 

Planificación y enfoque

Cuando estamos sometidos a un estrés habitual, parece que nos faltan horas al día para hacer todas nuestras obligaciones. Puede que sea así. Por eso, es mejor organizarse, y hacer una planificación funcional y práctica que nos permita ver qué prioridad tiene cada cosa y qué puede ser pospuesto.

Lo mismo pasa cuando te piden en el trabajo que realices cinco tareas diferentes inmediatamente. Lo mejor es que te centres y enfoques en aquello que es verdaderamente relevante. Escoge aquella tarea que sea más urgente. Usa tu criterio y concéntrate al máximo. Así, podrás dar tu 100% y créeme, la acabarás antes. 

Sé más listo que él

Si notas que tu estrés está aumentando peligrosamente las últimas semanas, párate y piensa. Tu inteligencia emocional es la que te ayuda a darte cuenta de que tu cuerpo está realizando un sobreesfuerzo, de que te estás angustiando. Reconocerlo y tratar de encontrar de nuevo la calma es una habilidad esencial para vivir sin estrés.

Pero no se consigue de la noche a la mañana. Requiere práctica y conocimiento de uno mismo. A base de tropezar con la misma piedra nos damos cuenta de qué nos afecta más y cómo podemos ayudarnos a obviar los sentimientos dañinos. Cuando te sientas estresado, trata de imaginar alguna sensación que te encante. Un aroma, una canción, un sitio…

Pide ayuda

Muy relacionado con lo anterior, se encuentra el paso de buscar ayuda. Muchas veces no acudimos al psicólogo o a terapia por el dinero. Creemos que la salud mental es algo superfluo, pero no. Con dolor de rodilla podemos vivir, mejor o peor, pero con un estrés paralizante, no.

Si no te sientes a gusto con el apoyo profesional, al menos deja que las personas más allegadas a ti te ayuden. Cuéntales lo que te pasa y seguro que encuentran la manera de cargarte de energía. 

Cuida tu dinero

Por supuesto que el dinero causa estrés. Y más cuando no se tiene. Si lamentablemente tu situación económica no es boyante, puedes poner en práctica cuatro habilidades básicas para administrarte mejor.
  • Reducir tus gastos
  • Aumentar ingresos
  • Invertir para crecer o simplificar tu vida.
  • ¡Simplificar! 

Desconecta y baja el ritmo

Hay personas que cuando llegan a su casa tras una jornada laboral, apagan el móvil y se olvidan hasta el día siguiente del trabajo. Hay otras que, por distintas razones, no pueden. Bien porque se ha quedado con un e-mail pendiente de mandar, porque está esperando una llamada o, simplemente, porque están estresadas.

En este último caso, es necesario que bajes el ritmo. Marca tus límites y dedica tiempo a tu vida personal. Si no lo haces tú, nadie podrá hacerlo por ti.


Entorno social saludable

Dime con quién andas, y te diré quién eres. Aplicado a vivir sin estrés significa tratar de rodearse de personas alegres, empáticas y sanas. Seguro que algo se te pegará. La manera de pensar, la forma de vivir y de afrontar el mundo depende en gran medida de cómo hayas sido educado.

Pero puede cambiar, la experiencia te permite elegir cuál es tu filosofía de vida. Por eso, los amigos y el entorno social en el que te muevas, te ayudarán o perjudicarán en ese proyecto de vida que tienes.

Vivir sin estrés es ser más feliz, más armónico, más alegre, estar más pleno. Esto se puede lograr en gran medida mediante ciertos cambios de actitud y hábitos. ¿Estáis dispuestos a disfrutar más y mejor?

Sara Clemente

miércoles, diciembre 13, 2017

El karma: acción, reacción, repercusión

El karma, para los que creen en su existencia, es el encargado de que el mundo sea un poquito más justo. Es acción, reacción y repercusión; también entendido como una relación causa-efecto. En otras palabras, sembrar y recoger, dar y recibir. 
 

Religiones, como el hinduismo y el budismo, entienden el karma como una energía trascendente que se genera a partir de los actos de las personas. Aunque existan diferencias en el significado, su interpretación posee una base común. La energía se transforma y tenemos la oportunidad de aprender a canalizarla. Por otro lado, el nudo infinito es uno de los símbolos más representativos del karma y simboliza la interconexión entre las causas y los efectos, un ciclo que no tiene fin.

La ley cósmica de causa-efecto: el karma

La ley de retribución o causa-efecto entiende que una acción es lo que causa el comienzo del ciclo. Continuamente ponemos en marcha este proceso, por lo que es normal que algunas repercusiones tarden años en manifestarse. El karma es por tanto es un proceso continuo, donde existe la posibilidad de cambio.

Algunas religiones asocian el karma y la reencarnación. Conciben el karma como aquello que tienes pendiente y no completaste en alguna vida pasada. En el siglo XXI, quizás cueste entender este concepto pero el mensaje de trasfondo es clave: a lo largo de tu vida persigue la satisfacción a través de tus propios actos, ama lo que haces, intenta no dejar nada por hacer, y encontrarás la paz.
“Lo único que permanece es el cambio”

Las 7 leyes del karma

El karma no debe ser entendido como una venganza del universo, sino como un reflejo de tus acciones, una consecuencia natural y al mismo tiempo una oportunidad de para tomar conciencia. Existen 7 principios básicos que recogen la esencia principal del karma:
  • Gran ley o ley de causa-efecto.
  • Ley de la responsabilidad.
  • Ley de la conexión.
  • Ley del cambio.
  • Ley del enfoque.
  • Ley de la humildad.
  • Ley del crecimiento.
Las implicaciones del karma

Nuestras expectativas, experiencias, palabras… marcan nuestras acciones. El hinduismo y budismo consideran que hay tres factores que generan reacciones:
  • Acción física, por ejemplo los gestos.
  • Acción verbal, por ejemplo las palabras.
  • Acción mental, por ejemplo las expectativas.
Es cierto que nuestra conducta está guiada por nuestro cerebro. Los distintos tipos de acciones pueden variar en su producción, a veces pueden ser impulsivas, inconscientes, desacertadas… Nuestras emociones también influyen en nuestras acciones ya demás lo hacen de manera notable incluso en aquellas que creemos más racionales, como las económicas. Vivir es cambiar, por lo que tenemos en nuestras manos cartas invisibles con las que jugar el destino, la repercusión. 

“No descuides las acciones negativas porque sean pequeñas; una chispa puede incendiar un pajar tan grande como una montaña. No descuides las pequeñas y buenas acciones creyendo que no aportan ningún beneficio; incluso las menores gotas de agua acaban llenando un recipiente enorme”.
-Buda-


Aprender de la sabiduría de la naturaleza

Adquiramos consciencia sobre el poder que tenemos cuando manejamos el timón de nuestras vidas. Por supuesto, hay factores que no controlamos, como una tormenta encendida en aguas abiertas. En este sentido se trata de manejar con inteligencia la influencia de la que dispongamos y de no entregarla también al azar por estimar que es mínima o insuficiente. Por ejemplo, minimizar las pérdidas puede ser lo que marque la diferencia para conseguir llegar al puerto más cercano y reparar el barco. Entre una escala y naufragar, como hubiera ocurrido si hubiéramos tirado la toalla.

De hecho, algunos expertos aseguran que las crisis son necesarias para crecer. Tiene mucho sentido. Si somos conscientes del valor de nuestros actos y no atribuimos las experiencias negativas solo a factores externos, tenemos delante una oportunidad para crecer. La clave está en encontrar un equilibrio entre lo que damos y lo que recibimos, atribuyendo causas realistas y aprovechando nuestras valiosas capacidades adaptativas.

Hay estaciones del año donde las tormentas y lluvias son más frecuentes. Al igual que en nuestra vida, hay momentos más difíciles. Los desastres naturales son inevitables. Muchos huertos y cultivos se destrozan cuando las inundaciones abundan. Nosotros somos seres naturales que también sentimos como algunas vivencias nos inundan. En esas ocasiones, se trata de darnos la vuelta y apelar a nuestro ingenio para sobrevivir, de al menos no perder cuando no se puede ganar.

Al igual que esos huertos y campos pueden recuperarse gracias a un mayor esfuerzo y cuidado, con nuestra vida ocurre lo mismo. Siempre queda la posibilidad de cambiar el ciclo del karma a través de nuestras acciones. No olvidemos que cualquier acción que hagamos siempre tiene consecuencias -mayores o menores- sobre nosotros, como actores y responsables.

Beatriz Caballero

martes, diciembre 12, 2017

Todas las emociones son aceptables, todos los comportamientos no

Todos tenemos derecho a sentir cualquier tipo de emoción, todos tenemos experiencias que nos hacen vivir en nuestro cuerpo y nuestra mente sentimientos diferentes. En este sentido, todas las emociones que vivimos son aceptables, pero lo que no podemos aceptar es cualquier tipo de expresión o canalización de los comportamientos que puedan emerger de esas emociones. 


 
Nuestro trabajo se encuentra en identificar las emociones, en reconocerlas antes de que nos dominen y que no podamos imponerles nuestro control. A partir de ahí, saber darles una salida que no perjudique a nadie y que nos permita expresar, controlar y canalizar aquello que sentimos.

A veces las emociones surgen sin que pueda mediar una anticipación. Casi de forma automática sentimos rabia, sentimos ira, sentimos venganza y no es que no debamos sentir esto. Otra cosa es permitirles que tomen el timón. Sentir significa que estamos vivos, vivenciarlo en nosotros es sentir que algo nos importa; es natural, pero en el momento en el que las emociones toman el control de nosotros y nos hacen hablar sin haber podido pararnos a pensar y calmarnos, pierden todo su poder positivo, y con él, pierde valor cualquiera de nuestros actos que deriven de ella. 

“En el conocimiento de nuestros miedos y patrones emocionales inconscientes está la clave de nuestra libertad”.
-Elsa Punset-

¿Se pueden controlar las emociones?

Existen emociones que surgen sin darnos cuenta, casi de forma automática, que aparecen casi al instante de que ocurra la acción. Por ejemplo, vemos a una persona que nos sigue en un callejón oscuro y aparece el miedo, nos hacen un regalo y nos ponemos felices.

La manera en la que nos hablamos, es decir, la manera en que pensamos, nos hace potenciar lo que sentimos, nos hace analizar la situación y es la que también contribuye a que aparezcan unas emociones u otras. Por ejemplo si seguimos caminando por ese callejón y vemos a alguien detrás, podemos calmar nuestro miedo si pensamos o nos decimos a nosotros mismos que es alguien que vive en el edificio de la izquierda, al contrario que si pienso que camina justo detrás de mí y lleva un arma para atacarme.

Por ello, puede que a veces nuestras emociones aparezcan al instante, pero nuestra forma de reaccionar estará mediada por nuestros pensamientos y nuestra intervención interior y aquí es donde está nuestro margen para actuar. Tomarnos nuestro tiempo para analizar qué siento, y por qué, dar el espacio a la emoción y mediar con nuestro pensamiento para que se cree un enlace directo entre la emoción y la acción. Sino que nuestro poder se encuentre en recapacitar y tomarnos un tiempo antes de actuar. 

No todos los comportamientos son justificables

Quizás el error esté en pensar que por sentir algo tenemos derecho a actuar como nos nazca y no es así, la libertad de mis actos acaba cuando empieza la de los demás y por ello una determinada emoción nunca puede justificar una violación de los derechos de los demás. El poder de mi libertad también reside en el control sobre mis actos.

Puedo sentir rabia, y es aceptable, puedo sentir rencor y es aceptable, puedo sentir odio y también será aceptable, pero nunca lo será hacer daño a los demás a causa de mi enfado o de mi rabia si no es estrictamente en defensa propia. Toda emoción es justificable pero no todos los comportamientos.

De esta manera, es nuestra obligación aprender a canalizar todas las emociones que nos hacen daño, a darles una salida que sea beneficiosa para todos, una salida que me alivie y me permita expresar lo que siento. Todo nuestro poder está en nosotros y en la gestión que hacemos de lo que ocurre en nuestro interior. Somos libres de sentir, e incluso de recrearnos en cualquier tipo de emoción, pero somos también responsables de los actos que emprendamos motivados por ellas.

Adriana Díez

lunes, diciembre 11, 2017

5 sencillas claves para desarrollar la intuición

Algunas personas tienen una capacidad innata para percibir su entorno. Suelen tomar decisiones acertadas y les sonríe la suerte. Son aquellas que han sabido ejercitar y desarrollar la intuición de tal manera que la han incorporado como un hábito más en sus vidas. ¿Quieres aprender a hacerlo?

 
 
Según numerosas teorías psicológicas, la intuición es un conocimiento que no puede ser explicado o verbalizado, porque no se alcanza racionalmente. No nos estamos refiriendo a la concepción esotérica de la intuición; sino a una habilidad para percibir y comprender la realidad sin hacer uso de la razón. Es innata, no sobrenatural.

Te proponemos una serie de técnicas que te permitirán aprender a guiarte más certeramente contigo mismo, a tomar decisiones correctas y a ampliar tu visión sobre la vida. Si quieres desarrollar tu intuición, ¡ten en cuenta estos ejercicios! 

Confía en tus corazonadas

Estás a punto de aceptar un nuevo puesto de trabajo. Es una multinacional de mucho prestigioso que, sin duda, va a suponer el impulso que estabas esperando a tu carrera. Ahora tienes un empleo algo más modesto, que te permite vivir, pero con el que no has conseguido despuntar aún. Te dan dos días para tomar la decisión.

Racionalmente, sabes que la multinacional es una oportunidad única, un tren que a lo mejor no vuelve a pasar más. Pero algo te dice en tu interior que no lo aceptes. Hay una cosa dentro de ti que no te da buena espina. Aprende a dar importancia a esos pálpitos que tienes, porque son una señal que te está enviado tu cuerpo para que vayas con precaución.

Dales el sitio que merecen. Si te dejas guiar por tu intuición, no podrás reprocharte nada en un futuro. Actuaste según lo que creías que iba a ser mejor para ti. Puedes estar en lo cierto o no, pero al menos, vas a dejar salir esa habilidad que tenías escondida. Generalmente, si alguien o algo te generan una emoción negativa, estás ante una intuición. 

Practica tu observación

La relación que existe entre la percepción y la intuición es manifiesta. Las personas más intuitivas son más observadoras.

Observar es curiosear, poner atención y detenimiento en lo que te rodea. Es tratar de obtener datos o adquirir conocimientos sobre las cosas que te resultan novedosas, sorprendentes o destacables.

Este ejercicio de atención plena te hará ir encontrando similitudes, coincidencias y relaciones entre objetos y personas de tu entorno, que en un primer momento te parecían completamente inconexas. 

La meditación te ayudará a desarrollar la intuición

Quizá no sepas si eres intuitivo o no, porque no tengas el suficiente autoconocimiento como para creerlo. En este sentido, las prácticas de meditación pueden ayudarte a despertar esta habilidad y a ir desarrollándola poco a poco.

Sus beneficios son claros: disminuyen la ansiedad y el estrés, te permiten entenderte, liberar emociones negativas y mantener un estado de equilibrio emocional.

Practicar la meditación te ayuda a prestar atención a estímulos de tu alrededor que antes pasaban desapercibidos. Así, además de desarrollar la intuición, notarás cambios en tus habilidades creativas y te sentirás más despierto y conectado. ¡Pruébalo!

Visualización de paisajes

Otra práctica muy ligada a la meditación y que contribuye a desarrollar la intuición es la visualización. Una herramienta muy útil que te permite tener un mayor control de la mente, las emociones y el cuerpo. Consiste en aprender a relajarse imaginando distintas situaciones de forma realista.

Por ello, debes cerrar los ojos y concentrarte en tu respiración. Trata de visualizar un sitio que te transmita buenas vibraciones. Por ejemplo, un campo verde lleno de tulipanes o lo alto de una montaña nevada desde donde se ve toda una cordillera.

Fíjate en cada detalle de ese paisaje. La intensidad del verde de la hierba, el sonido del viento que roza tu piel, ese pequeño pétalo que está apunto de desprenderse… Guarda en tu memoria todos estos pequeños detalles. Respira profundamente y abre los ojos.

Seguramente te notarás más tranquilo y relajado, como si hubieras estado por unos instantes en ese sitio tan agradable. Con ello, habrás mejorado tu intuición, pero también te servirá como una técnica de relajación frente a picos de ansiedad o de estrés que experimentes en tu rutina diaria.
 
Tómate tiempo para estar solo

La soledad asusta. Es una sensación que, cuando pensamos en ella en un futuro, nos aterra y paraliza. Esto no quiere decir que no podamos estar solos con nosotros mismos de vez en cuando. ¡Claro que podemos! E incluso, debemos.

En ocasiones, tenemos que aislarnos de todo lo que está pasando a nuestro alrededor, tomar perspectiva y saber escuchar a nuestro corazón y a nuestro inconsciente. “Si hago esto, me voy a sentir bien, ¿o mal?”; “No confío mucho en mi nuevo compañero de trabajo, voy a andarme con prudencia”. “Creo que en este colegio mi hijo va a estar mejor que en este otro”.

Prueba a relajarte, da un paseo y libera tu mente del agotamiento laboral diario. Aléjate de la tecnología, solo reúnete con tu yo más profundo y deja que te guíe.

Muchas veces, debemos tomar decisiones que son verdaderamente transcendentales. Por eso, desarrollar la intuición se convierte en un ejercicio que nos reporta grandes ventajas a la hora de enfrentarnos a ella. ¿Estás preparado?

Sara Clemente